La principal vía por la que se produjo la contaminación global de nuestro Planeta, como consecuencia de las explosiones nucleares atmosféricas, fue precisamente la atmósfera. Ésta es así mismo la vía más eficiente para el trasporte de la contaminación producida tras los diversos accidentes nucleares habidos. Por ello, el estudio y conocimiento de esta vía es fundamental para valorar la vulnerabilidad potencial de un ecosistema. En la actualidad, los niveles radiactivos existentes en la atmósfera son fundamentalmente de origen natural, potenciados ligeramente con una contribución de origen artificial, en aquellos ecosistemas en donde existe en funcionamiento una instalación del ciclo del combustible nuclear. En nuestro caso, nos encontramos con entornos exentos de dicha potenciación, el propio Campus Universitario de Cáceres y en donde dichos niveles de fondo pueden verse ligeramente alterados por una contribución de origen artificial, el entrono de la central nuclear de Almaraz. Como consecuencia de dicha línea de investigación debemos poder identificar y cuantificar los radionucleidos y rangos de actividades de los mismos en cada uno de los dos ecosistemas tipos antes identificados. Así mismo identificar inequívocamente su origen. Valorar las variables que condicionan su presencia en los aerosoles y explicar su distribución actual y prever la futura, sobre los suelos de dichas áreas. En definitiva, deberemos estar en condiciones de proponer, construir y testar modelos que reproduzcan la dinámica observada para una amplio espectro de radionucleidos de diferentes orígenes y comportamientos químicos.